La reputación y su valor ecónomico

Su reputación, la de su marca o empresa, puede llegar a ser la ventaja competitiva más importante que pueda desarrollar. Esta idea que pretende ofrecer a los líderes de las empresas una alternativa para mejorar el sistema de economía de mercado, corregir sus deficiencias y malas prácticas que nos han llevado a la crisis actual. Se trata de avanzar en un nuevo modelo económico, impulsado por los líderes de las empresas, que consiga restablecer el apoyo y la confianza de los ciudadanos.

La reputación, entendida es ventaja competitiva, es diferenciación duradera y relevante. Las personas solo están dispuestas a recomendar los productos y servicios que perciben como diferentes y, por tanto, mejores que las demás. En un mundo de productos y servicios cada vez más homogéneos, que son copiados y comercializados a menor precio por las economías emergentes, la diferenciación adquiere un valor estratégico.

La diferenciación nace en el producto o el servicio, pero se sustenta en la reputación de la empresa que los ampara. Las personas quieren saber quién está detrás de un producto o un servicio, cómo es esa empresa, qué valores defiende, cómo se comporta y cómo lo demuestra.

Diversos estudios demuestran cómo las percepciones sobre los productos influyen menos (un 40% del peso) en la valoración global que hacen los consumidores sobre las empresas. Lo que más cuenta en la percepción sobre la marca corporativa, es decir, sobre la propia empresa (60% del peso).

El punto de partida lo constituyen las investigaciones sobre neurociencia de los últimos diez años, que han demostrado el poder de las emociones, los sentimientos y las creencias como factores determinantes a la hora de tomar decisiones y asumir comportamientos favorables o de rechazo.

La buena reputación genera seguidores y reduce el número y la intensidad de los detractores. Los cambios tecnológicos han provocado la transformación del consumidor, que ha pasado a convertirse en seguidor y detractor, con poder de influencia en las actitudes y comportamientos de las masas hiperconectadas, que someten a juicio permanente a otras personas, empresas e instituciones.

La buena reputación es admiración, buena estima y confianza. La economía de mercado en su conjunto, necesita urgentemente recuperar y fortalecer su reputación. Se estima que actualmente, apenas el 10% de los consumidores confía en lo que dicen las empresas.

Deja un comentario