La Estrategia de Branding

Branding son todas las acciones orientadas a gestionar una marca comercial o personal. Es el compendio de estrategias, acciones online, offline, sistemas de comunicación, identidad corporativa, servicio al cliente, relaciones públicas y gestión de cada punto de contacto con el cliente, para realzar la marca y ganar competitividad dentro del mercado.

Mucho se ha hablado de que el marketing es una batalla de percepciones, pero ¿Cómo ganar la batalla? Aquí es donde el Branding entra en juego. Cuando hablamos de Branding, hablamos de estrategia de marca, y cuando hablamos de estrategia de marca, hablamos de estrategia competitiva. El Branding es una fórmula para incrementar la competitividad y aumentar la diferenciación de la organización dentro del mercado.

La estrategia de Branding inicia identificando como se configura la cadena de valores del comprador, es decir; como la percepción de la realidad influye en su aprendizaje para modelar sus actitudes y generar una conducta específica. Este proceso es la base para identificar una serie de disparadores psicológicos de compra que el individuo viene acumulando a lo largo de su vida y que se utilizarán en la estrategia de posicionamiento.

Las estrategias de Branding utilizan disparadores psicológicos de compra, que se expresan en todos los mensajes comerciales y puntos de contacto, incluso en la interacción online y offline, con el objetivo de guiar el comportamiento del comprador. El objetivo ulterior de la estrategia de branding en convertir la marca en un heurístico que facilite la decisión de compra.

El Branding procura que el consumidor interprete la marca como parte de su historia individual, expectativas y realidades, para crear vínculos de pertenencia y complicidad, realzando valores, sueños y formas de ver la vida. En el plano comercial las marcas no deben dejar espacio a la tensión de efectuar una compra sin información; la estrategia de Branding dota a la marca de atributos que sean fácilmente reconocibles por el consumidor.

El Branding debe considerar la planificación de «momentos de la verdad» a través de la experiencia de marca, ya que la solidez de la marca no depende únicamente de la calidad y beneficios del producto. Los beneficios emocionales que entregan las marcas son una importante ventaja competitiva y el valor que se desprende de estos, debe percibirse en la compra y en el uso de los productos que la marca representa.

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