Guayaquil, coronavirus y comunicación

Guayaquil es la ciudad puerto #1 del Ecuador. Es una ciudad hermosa de aproximadamente 3 millones de habitantes, donde convergen ciudadanos de todos los rincones del Ecuador atraídos por su gran idiosincrasia comercial.  No es ajena al resto de problemas que aquejan al país pero cuenta con la reputación, bien ganada, de ser el motor comercial del país. 

Desde su fundación Guayaquil ha sido azotada por epidemias, incendios, piratas y políticos corruptos. La ciudad siempre ha salido avante y esta vez no será la excepción.

Hoy los guayaquileños se encuentran amenazados por la pandemia del COVID-19 un problema que se salió de control. El virus encontró un estado central grande y fofo, incapaz de tomar decisiones rápidas y de actuar en consecuencia, un estado heredado de la revolución socialista.

Las cifras oficiales no representan lo que se vive en la calles y en los hospitales de la ciudad. La falta de pruebas para diagnosticar la enfermedad hace que sea imposible saber el número real de infectados. De lo que si estamos seguros es que Guayaquil es la ciudad latino americana con mayores problemas; el sistema de salud y mortuorio han colapsado.

No hay donde atender a nuestros enfermos y no hay donde enterrar a nuestros muertos.

Es momento de arrimar el hombro y no entorpecer el trabajo de las autoridades pero es importante señalar que el gobierno ecuatoriano decidió enfrentar esta pandemia como una estrategia de reacción y no de prevención,  y esa es la génesis del problema guayaquileño.

A la ciudadanía le falto información. El gobierno no conto con una estrategia de comunicación a la altura de las circunstancia. Por el contrario los mensajes que llegaban desde el gobierno eran contradictorios.

Por ejemplo, a principios del mes de marzo de 2020, ya con casos confirmados en la ciudad, el Gobernador de la provincia del Guayas, de la cual Guayaquil es su capital, informaba que un encuentro de futbol válido por la Copa Libertadores se llevaría a cabo con público, decisión que horas más tarde fue revocada desde el gobierno central en Quito.

Este tipo mensajes, contradictorios, que evidencian la falta de estrategia, la falta de un plan de acción crearon en la ciudadanía la falsa percepción de que la enfermedad no era temible. Cuando quisieron comunicar la importancia de quedase en casa para controlar la enfermedad, ya se había creado un desdén que termino en apatía y desobediencia lo que provoco que el número de infectos se multiplique rápidamente lo que devino en el colapso de los sistemas de salud y mortuorios.

A este coctel peligroso hay que añadir que la cultura del guayaquileño es de “puertas afuera”

Como en toda ciudad calurosa es difícil permanecer mucho tiempo encerrado y debido al ímpetu comercial de la ciudad podemos encontrar un comerciante o un negocio en cada esquina, personas que necesitan vender su mercadería para asegurar sus ingresos del día.

No comunicaron correctamente el problema y luego los problemas se multiplicaron.

Era menester contar con una estrategia que utilice toda la fuerza de los medios de comunicación masiva para crear un efecto VOZ A VOZ, con un mensaje de prevención bien diseñado, que corra más rápido que el virus.

El voz a voz es la herramienta de comunicación de mayor eficacia por su naturaleza no comercial. Su capacidad para influenciar el comportamiento ha sido ampliamente estudiada. Cuando se cuenta con un mensaje bien diseñado se convierte en una fuente de información fidedigna para el público receptor. Es apalancarse en la naturaleza social de los seres humanos para lograr eficiencia y eficacia. La gente comparte sus recomendaciones y opiniones todos los días.

Los estudios demuestran que la comunicación exitosa propiciada por una estrategia Voz a Voz ejerce influencia sobre las llamadas rutas centrales y periféricas de procesamiento de la información que se encuentran en el cerebro, lo que nos habla de la importancia de reforzar el mensaje anclado a la credibilidad de la fuente, considerando que la estrategia Voz a Voz siempre deberá darse mayor peso a la calidad del mensaje que al emisor del mismo, sin olvidar los efectos del procesamiento de la información.

Identificar las fuentes apropiadas para difundir el mensaje es imperativo para que el mensaje cobre “vida” y se difunda. Para crear un efecto de comunicación Voz a Voz el mensaje debe ser diseñado considerando dos tipos de receptores:

1.- Gente que busca información de forma activa.

2.- El receptor pasivo dispuesto a escuchar.

Para el caso de Guayaquil, a principios del mes de marzo de 2020, la ciudad estaba llena de receptores tipo 1, con un alto involucramiento en el proceso de búsqueda de información y altamente motivados en su tarea, cualidades que se observan ante la búsqueda de información necesaria para completar una tarea difícil o realizar una decisión de alto riesgo.

Esta experiencia vivida en la ciudad de Guayaquil nos deja claro que la comunicación profesional también es un asunto de estado

3 comentarios en “Guayaquil, coronavirus y comunicación

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